lunes, 31 de diciembre de 2012

46 JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ. BIENAVENTURADOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ.


La verdad que, nos encontramos ante un fin de año lleno de celebraciones que, no nos da tiempo a pensar en todo.

Comenzamos ayer con la fiesta de la familia, para continuar mañana con el primer día del año 2013. Primer día del año civil, «¡Año Nuevo!», y Jornada Mundial por la Paz, fiesta, ésta última, que aunque originalmente es una iniciativa eclesiástica católica, ha alcanzado una notable aceptación en la sociedad, gozando ya de un cierto estatuto civil.

Litúrgicamente, mañana es también la fiesta de «Santa María Madre de Dios»; es también la «octava [los ocho días] de Navidad» y por tanto el recuerdo de «la circuncisión de Jesús», celebración judía que se celebraba al octavo día del nacimiento del niño, y en la que se le imponía el nombre.

Pues bien, mañana primer día del año y bajo el lema “BIENAVENTURADOS LOS QUE TRABAJAN POR AL PAZ”, celebramos la 46 jornada mundial de la PAZ.

“La PAZ” tiene el sentido semítico de la prosperidad, tranquilidad, derecho y justicia. Significa, por eso, la felicidad del hombre considerado individual y socialmente. De ahí que, con toda razón, se puede afirmar que esta bienaventuranza condensa y resume, que en una sociedad donde todos están dispuestos a prestar ayuda y donde nadie abriga malas intenciones contra los demás, se realiza plenamente la justicia y se alcanza la felicidad del hombre.
Por eso mi reflexión va a todos en las siguientes preguntas:

¿Estamos acogiendo la tarea que Jesús nos ha confiado de humanizar la vida o vivimos distraídos por otros intereses religiosos más secundarios?

¿Somos ese pueblo nuevo que Jesús quiere, dedicado a producir los frutos del reino o estamos decepcionando a Dios?

¿Vivimos trabajando por un mundo más humano?

¿Cómo estamos respondiendo desde el proyecto de Dios a las víctimas de la crisis económica y a los que mueren de hambre en otros continentes y desnutrición del ser humano en las guerras?

sábado, 29 de diciembre de 2012

EVANGELIO 30 DE DICIEMBRE DEL 2012. SAGRADA FAMILIA.


Evangelio según San Lucas 2,41-52.

Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

COMENTARIO.-

Hoy festividad de la Sagrada Familia. Una fiesta establecida para que los cristianos celebremos y ahondemos, no tanto en el formato de la familia cristiana. Si no más bien, en el proyecto de la familia doméstica, hacia el proyecto de la gran familia humana, según el espíritu del Evangelio de Jesús. (Leer el post de ayer).

El evangelista Lucas, con este texto evangélico da por terminado lo que conocemos como la infancia de Jesús. En este texto, Lucas nos redacta que los padres de Jesús lo buscan a la vuelta de la celebración de la Pascua en Jerusalén, y de camino nuevamente a Nazaret. Buscado y encontrado en el Templo, su madre se lo reprocha en cuanto lo encuentra: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Jesús los sorprende con una respuesta inesperada: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?». El evangelista finaliza el capítulo diciendo: "Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres".

Independientemente de la veracidad histórica de este acontecimiento, el evangelio lo que nos quiere decir es que, Jesús progresaba en sabiduría en el seno de su familia y de su entorno. Y, progreso no sólo en el concepto de su familia, sino en el concepto de la gran familia humana. Es decir, en una sociedad más fraterna, justa y solidaria, que son los pilares del Reino de Dios.

No podemos celebrar responsablemente la fiesta de hoy sin plantearnos:

¿Viven las familias cristianas comprometidas en una sociedad mejor y más humana, o encerradas exclusivamente en sus propios intereses?

¿Educan las familias cristianas para la solidaridad, la búsqueda de paz, la sensibilidad hacia los necesitados, la compasión, o enseñan a vivir para el bienestar insaciable, el máximo lucro y el olvido de los demás?

El reto de nuestra fe en los tiempos que nos ha tocado vivir, no es solamente construir nuestra familia cristiana católica, si no que con nuestra familia cristiana católica debemos de construir la gran familia humana.

EN CUALQUIER MODELO DE FAMILIA LO IMPORTANTE ES EL AMOR, QUE JESÚS PREDICÓ Y QUE DEBEMOS DESARROLLAR EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA QUE LA VIDA NOS PLANTEE.

DIFUNDID EL EVANGELIO. PÁSALO.