lunes, 6 de agosto de 2012

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR.


Evangelio según San Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: "Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: "Este es mi Hijo, el amado, el predilecto. Escuchadle". Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y tocándoles les dijo: " Levantaos, no temáis". Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: "No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos".

COMENTARIO.-

La transfiguración del Señor, es un acontecimiento que esta narrado en los evangelios sinópticos, en Mt 17, 1-6; Mc 9, 1-8 y Lc 9, 28-36. La Iglesia recuerda este hecho ( cuya fecha no está confirmada y verificada ) el 6 de agosto y el segundo domingo de cuaresma.

Debemos tener presente al leer este pasaje evangélico; que los evangelios se escribieron 50 o 60 años después de la muerte de Jesús y lógicamente bajo la experiencia religiosa vivida por los apóstoles y del resucitado en las primeras comunidades. Por eso es imposible saber con seguridad lo que, en este episodio, hay de historia real o de experiencia religiosa. En todo caso, lo que debemos es sin duda alguna extraer alguna enseñanza.

La primera enseñanza que debemos sacar es la importancia, que para Jesús tiene la ORACION, como fuente de unión con el Padre. Esto intenta enseñárselo también a sus discípulos, por eso nos dice el evangelio: " Jesús se llevó a Pedro, a Juan y A Santiago a lo alto de una montaña para orar ". El evangelista, nos quiere hacer ver la importancia de la oración en Jesús, de forma que está lo transfiguraba. Es decir, realizaba en él un cambio de forma de modo tal, que revela su verdadera naturaleza. Jesús revela el Dios del Amor, Moisés representa el Dios de la Ley. Jesús es la transformación de lo antiguo a lo nuevo. Esa armonización de lo antiguo a lo nuevo está reflejada en la voz de Dios: " Éste es mi hijo, el escogido; escuchadle ". Quedando más claramente explicado después por el evangelista en la expresión: " Jesús se encontró sólo ". Ósea, que sólo el seguimiento de Jesús es lo que basta.

La segunda enseña, que debemos extraer, de este pasaje evangélico y de la fiesta que celebramos hoy, es si nuestra oración nos transfigura también como a Jesús.
Hay personas que le da más importancia a las leyes religiosas, al templo, al culto religioso, a las imágenes, a los sacerdotes, al papa, olvidándose que lo determinante en nuestra vida es Jesús, y el seguimiento a Jesús, ya que él es la luz y el motor de nuestra vida. Solo él.

También la Iglesia como pueblo, debe escuchar a Jesús, y sentirse llamada a la transfiguración, e invitada a salir de su conformismo, romper con un estilo de vida que sea ha ido conformando con los tiempos y empezar a abrirse y estar atenta a la interpelación que nos llega de los signos de los tiempos.

sábado, 4 de agosto de 2012

EVANGELIO DOMINGO 5 DE AGOSTO 2012. 18ª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO.


Evangelio según San Juan 6, 24-35
En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: - «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les contestó: - «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.»
Ellos le preguntaron: - «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?»
Respondió Jesús: - «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.»
Le replicaron: - «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”»
Jesús les replicó: - «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron: - «Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó: - «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

COMENTARIO.-

El Evangelio de este domingo es la continuación al del domingo pasado. Recordemos que Jesús realizo signos para revelar el sentido de su persona (domingo pasado), pues nos enseño que cuando somos capaces de compartir, tenemos para todos y aún más es que sobra. En el Evangelio de este domingo, Jesús comprobará que la gente que acudían a él,  sólo lo hacían buscando sus necesidades materiales, sin comprender verdaderamente lo que Él quería transmitirle.

Por eso, el evangelista en este texto lleno de la experiencia de la fe , nos quiere llevar comprender que el verdadero mensaje de Jesús es llevarnos a la comprensión de la persona de Jesús, porque sólo a través de la fe en Jesús, podremos entender quien es Él y sólo así podremos aceptarlo como comida. Comida que no es material, sino espiritual, independientemente de que para hacer esto es necesario trabajar o procurar por un alimento.

Jesús es el pan de la vida, por que como diría el evangelista en el primer capítulo de sus escritos evangélicos, a Dios no lo ha visto nadie. A Dios sólo podemos llegar a comprenderlo a través de Jesús. Por eso, en la medida que somos capaces de alimentarnos de Jesús, seremos capaces de encontrarnos con el inmenso amor de Dios. Dios se humanizo en Jesús, para que comprendiéramos como desde nuestra naturaleza humana podemos construir el Reino de Dios en este mundo.

EN JESÚS, DIOS ESTÁ POR COMPLETO A FAVOR DEL SER HUMANO.

El próximo lunes día 6, la liturgia celebra la transfiguración del Señor. Haremos un breve comentario.