Teniendo presente la festividad del Corpus, para el próximo domingo y siguiendo la línea marcada ayer de profundización de la vida eucarística actual, hoy quisiera hacer las siguientes reflexiones:
Celebrar la eucaristía es revivir la última cena que Jesús celebró con sus discípulos la víspera de su ejecución. Ninguna explicación teológica, ninguna ordenación litúrgica, ninguna devoción interesada nos ha de alejar de la intención original de Jesús. ¿Cómo diseño él aquella cena? ¿Qué es lo que quería dejar grabado para siempre en sus discípulos? ¿Por qué y para qué debían seguir reviviendo una vez y otra vez aquella despedida inolvidable?
Jesús quiso que los suyos nunca olvidaran lo que había sido su vida: una entrega total al proyecto de Dios. Se lo dijo mientras les distribuía un trozo de pan a cada uno: «Esto es mi cuerpo; recordadme así: entregándome por vosotros hasta el final para haceros llegar la bendición de Dios». Celebrar la eucaristía es comulgar con Jesús para vivir cada día de manera más entregada, trabajando por un mundo más humano.
Jesús quería que los suyos se sintieran una comunidad. A los discípulos les tuvo que sorprender lo que Jesús hizo al final de la cena. En vez de beber cada uno de su copa, como era costumbre, Jesús les invitó a todos a beber de una sola: ¡la suya! Todos compartirían la «copa de salvación» bendecida por él. En ella veía Jesús algo nuevo: «Ésta es la nueva alianza en mi sangre». Celebrar la eucaristía es alimentar el vínculo que nos une entre nosotros y con Jesús.
La Eucaristía hace memoria de Jesús, nosotros tenemos que hacer viva esa memoria.
viernes, 4 de junio de 2010
miércoles, 2 de junio de 2010
CORPUS CHRISTI O SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO
Corpus Christi o Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, es una fiesta de la Iglesia Católica destinada a celebrar la Eucaristía. Su principal finalidad es proclamar y aumentar la fe de la Iglesia Católica en Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento. Esta celebración se lleva a cabo el siguiente jueves de la celebración de la Santísima Trinidad. Hace algunos años que el Corpus no es fiesta oficial en España, por este motivo la Iglesia Católica decidió trasladar la celebración al domingo siguiente. Por eso, el próximo domingo día 6 celebraremos esta fiesta del Corpus Christi.
Mi reflexión va destinada a la primera fuente viva de adoración de la Presencia Real de Cristo, que es la Eucaristía, es decir la Misa y especialmente nuestra Misa dominical.
Es notorio, como los cristianos estamos abandonando la misa dominical, como estamos dejando que la misa " se pierda " sin que esto provoque ninguna reacción entre nosotros. Y la verdad, es que no lo entiendo, pues ¿ no es la eucaristía el centro de la vida cristiana ?. ¿ Cómo podemos permanecer pasivos, sin capacidad de tomar iniciativa alguna ?. ¿ Por qué la jerarquía permanece tan callada e inmóvil ?.
Por eso, en está semana de abundantes actos " eucarísticos ", conciertos, pregones, exposiciones, etc... Yo quisiera plantear las siguientes preguntas:
- ¿ No necesita la Iglesia una experiencia más viva de la Eucaristía, que la que ofrece la liturgia actual ?.
- ¿ Es la liturgia que venimos repitiendo desde siglos la que mejor puede ayudar en estos tiempos a los creyentes a vivir lo que vivó Jesús, y recapitular para que vivó y murió ?
- ¿ Estamos seguros de estar haciendo hoy bien lo que Jesús quiso que hiciéramos en memoria suya ?
Pues lógicamente, no puedo entender como podemos adorar al Santísimo Sacramento en la procesión del Corpus Christi y no participar de su fuente de adoración en la Eucaristía.
Mi reflexión va destinada a la primera fuente viva de adoración de la Presencia Real de Cristo, que es la Eucaristía, es decir la Misa y especialmente nuestra Misa dominical.
Es notorio, como los cristianos estamos abandonando la misa dominical, como estamos dejando que la misa " se pierda " sin que esto provoque ninguna reacción entre nosotros. Y la verdad, es que no lo entiendo, pues ¿ no es la eucaristía el centro de la vida cristiana ?. ¿ Cómo podemos permanecer pasivos, sin capacidad de tomar iniciativa alguna ?. ¿ Por qué la jerarquía permanece tan callada e inmóvil ?.
Por eso, en está semana de abundantes actos " eucarísticos ", conciertos, pregones, exposiciones, etc... Yo quisiera plantear las siguientes preguntas:
- ¿ No necesita la Iglesia una experiencia más viva de la Eucaristía, que la que ofrece la liturgia actual ?.
- ¿ Es la liturgia que venimos repitiendo desde siglos la que mejor puede ayudar en estos tiempos a los creyentes a vivir lo que vivó Jesús, y recapitular para que vivó y murió ?
- ¿ Estamos seguros de estar haciendo hoy bien lo que Jesús quiso que hiciéramos en memoria suya ?
Pues lógicamente, no puedo entender como podemos adorar al Santísimo Sacramento en la procesión del Corpus Christi y no participar de su fuente de adoración en la Eucaristía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)