sábado, 26 de noviembre de 2016

EVANGELIO DEL DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE 2016. PRIMER DOMINGO DEL TIEMPO DE ADVIENTO.


Evangelio según San Mateo 24,37-44.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Lo que pasó en tiempos de Noé, pasará cuando venga el Hijo del hombre.
Antes del diluvio la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y, cuando menos lo esperaban, llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

COMENTARIO.-


A este tiempo de cuatro semanas antes de la Navidad, se le llama ADVIENTO. “Adviento” significa: “venida, llegada”. Estas cuatro semanas están pensadas para que los cristianos nos preparemos para conmemorar la venida de Jesús al mundo. Y ¿de qué se trata esto?

En primer lugar se trata de ir pensando que el día de Navidad recordaremos que Dios, en Jesús, se hizo presente en la historia de la humanidad. Y que desde el mismo instante en que Dios entra a formar parte de la historia de la humanidad en la persona de Jesús, esto debe de desencadenar en nosotros los seguidores de Jesús, una nueva forma de entender la religión y la vida.

Pero aunque el evangelio de este domingo, nos habla de la venida del Hijo del Hombre. No lo hace en la forma de una espera anunciada que no conocemos, sino que lo hace de una forma más de sentido escatológico. 


Este texto evangélico, es el claro reflejo de la teología de los evangelistas, en este caso Mateo. Pues como es bien sabido, la Iglesia que nace tras la resurrección del Señor, vivió en una apremiante expectativa del fin de los tiempos y por lo tanto de la venida inminente del Señor, de forma que así se llevaría la salvación.

Pero si leemos detenidamente este evangelio, es muy difícil precisar que esas palabras las dijera Jesús. Ya que, está escrito de una forma muy amenazante, postura que nos corresponde con la de Jesús en el resto de los evangelios.

Que debemos de aprender de este evangelio. En primer lugar, que no debemos de vivir angustiados, agobiado y triste porque debemos de estar en continua vela por la llegada día en que venga el Señor. Porque Jesús, no es un cazador de aquí te pillo, aquí te mato.

EN VERDAD, LO QUE JESÚS QUIERE ES QUE ESTEMOS, EN VELA, PENDIENTE Y ATENTO DE TODO LO QUE OCURRE A NUESTRO ALREDEDOR Y QUE ESTEMOS PREPARADOS PARA PODER DAR  RESPUESTA Y TESTIMONIO DE ÉL EN ESOS ACONTECIMIENTOS. PORQUE EN FUNCIÓN DE NUESTRO COMPORTAMIENTO, DE NUESTRA RESPUESTA ASÍ SERÁ SU VENIDA.

Y digo esto, porque abundan las personas que esperan hechos prodigiosos de la religión. Espera la bajada de un ángel que nos solucione todo. Las soluciones las tenemos que trabajar nosotros, con nuestra forma de vivir honradamente y llena de generosidad. En lugar de esperar soluciones bajadas del cielo, asumamos nuestra responsabilidad en nuestro entorno.

CRISTO VIENE Y LLEGA A TRAVÉS DE NOSOTROS, HOMBRES Y MUJERES DEL SIGLO XXI.



FELIZ DOMINGO. DIFUNDID EL EVANGELIO. PÁSALO.

viernes, 25 de noviembre de 2016

COMENZAMOS EL TIEMPO DE ADVIENTO



El próximo domingo 27 de Noviembre,  comenzamos el tiempo de adviento y a la vez un nuevo año litúrgico. El Año litúrgico o calendario litúrgico es el ciclo de las celebraciones litúrgica que durante el año la Iglesia cristiana lleva acabo y que determina cuándo se celebran las fiestas, memoriales, conmemoraciones y solemnidades y qué trozos de los libros bíblicos deben ser leídos.

El año litúrgico, por lo tanto no coincide con el año civil. Sino que este empieza cuatro semanas antes de la Navidad. A este tiempo de cuatro semanas se le llama ADVIENTO. “Adviento” significa: “venida, llegada”.

Estas cuatro semanas están pensadas para que los cristianos nos preparemos para conmemorar la venida de Jesús al mundo.

Y ¿de qué se trata esto?

En primer lugar se trata de ir pensando que el día de Navidad recordaremos que Dios, en Jesús, se hizo presente en la historia de la humanidad. Y que desde el mismo instante en que Dios entra a formar parte de la historia de la humanidad en la persona de Jesús, esto debe de desencadenar en nosotros los seguidores de Jesús, una nueva forma de entender la religión y la vida.

La religión con Jesús no está en los templos solamente, sino que la religión con Jesús está y debe de estar presente en el mundo. Y en la vida siendo testigos de la esperanza que vamos a recibir en Él, actuando con honradez y responsabilidad en todos los ámbitos sociales.

El Adviento, debe de suponer también para nosotros una preparación para la llegada al realismo de Jesús. Estamos viviendo unos momentos difíciles a todos los niveles, especialmente en el económico. Posiblemente en estas fechas, seremos algo más esplendidos en nuestro quehacer caritativo, olvidándonos de todo ello cuando pase la festividad de los reyes magos. Es verdaderamente está, la realidad que Jesús nos va a pedir.

Por eso deberíamos preguntarnos en este Adviento: - ¿Es posible contagiar la fe en este mundo, sin estar nosotros en el mundo?,- ¿Es posible llevar el Evangelio al mundo, ignorando los pensamientos, los sentimientos de los hombres y mujeres que nos rodean en este mundo?, - ¿No es un error, dar respuestas de otros tiempos y momentos?

Invitemos en nuestras parroquias, comunidades, hermandades, a nuestros hermanos a vivir el Adviento. Lleguemos todos unidos a la Navidad, recibamos todos esa Navidad, como una revolución de valores.


Que también este domingo no sea solo la apertura al año litúrgico, sino la continuación en la vivencia de la Iglesia de ese año litúrgico.