martes, 10 de enero de 2012

LA VIDA PÚBLICA DE JESÚS, FUE LA DE UN PROFETA

Con el bautismo de Jesús, comienza su vida pública y su misión de profeta de Dios.

El Evangelio del próximo domingo, nos invitará a la gran aventura de seguir a Jesús. Por eso, creo que debemos reflexionar un poco sobre la gran misión profética de Jesús, para poder asi comprender mejor su vida pública y su contagio a seguirlo.

Lo que en primer lugar debemos dejar muy claro, es que Jesús fue un hombre plenamente religioso, abierto al Espíritu del Padre desde el bautismo, y que desde esa experiencia desarrollo un nuevo concepto de Dios.

Este nuevo concepto de Dios, Jesús lo desarrolla como profeta y no como sacerdote. Ya que Jesús no fue sacerdote. Aunque en la Carta a los Hebreos, se le aplica este título varias veces a Jesús. Exceptuando la carta a los Hebreos, en ningún escrito del N. T. se designa a Jesús como sacerdote. Además, es importante recordar que en los evangelios, lo que se recoge es el convencimiento de que Jesús fue un Profeta.
"¿Quién es éste", se preguntaba la gente, los discípulos, los maestros de la Ley. ¿Quién decís vosotros que soy yo", les pregunta el mismo Jesús a los Doce. La respuesta fue siempre la misma: Jesús era un profeta. Lo decía la gente (Mc 6, 15; 8, 27-28; Lc 7, 39, etc).

Por lo tanto, el proyecto de Jesús no fue un proyecto sacerdotal, asociado al Templo, al altar, al culto litúrgico. El proyecto de Jesús fue un proyecto profético, asociado a la vida, al ser humano. Por eso, en el Evangelio queda patente, una vez más, la antigua y tradicional tensión entre el "sacerdote" y el "profeta".

De aquí, que los evangelistas recojan muy bien como el mensaje de Jesús es acogido en Galilea y como es controversia en Jerusalén. Galilea era una región pobre, de personas humildes y sencillas, alejadas del poder y la religión, que se encontraba en Jerusalén. Es en Jerusalén cuando Jesús, tiene problemas y especialmente con los hombres de la religión. Que podemos deducir de aquí, que el proyecto de Jesús fue mejor acogido en las personas sencillas y humildes, que en las personas acomodadas y poderosas, entre los que se encontraban los sacerdotes.

Dos mil años después, podemos comprobar, que el mensaje de Jesús, es más acogido entre las personas que no tienen nada, de las cuales algunas ni son creyentes, que de las personas que nos encontramos bien acomodadas y en entornos altamente religioso.

Posiblemente debemos pedir a Dios más sacerdotes para su Pueblo, pero también debemos pedir vocaciones proféticas.

sábado, 7 de enero de 2012

EVANGELIO DOMINGO 8 DE ENERO 2012. BAUTISMO DEL SEÑOR

Evangelio según San Marcos 1,7-11

En aquel tiempo proclamaba Juan: "Detrás de mí vienen el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo. Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y el Espíritu bajar hacia él como paloma. Se oyó una voz del cielo: Tú eres mi hijo amado, mi preferido".

COMENTARIO.-

Nada sabemos de la infancia y de la juventud de Jesús, hasta este acontecimiento del bautismo. Suponemos, que Jesús había sido un trabajador artesano, desconocido que vivió en una aldea llamada Nazaret. Hasta que un día, sin duda, oyó hablar de Juan Bautista, que predicaba y realizaba un bautismo de conversión, para cambiar de vida. Jesús sintió en un momento de su vida, que él necesitaba aquel bautismo, porque necesitaba un cambio de vida.

El bautismo era un baño de inmersión en el agua, no para quedar puro y limpio, sino para nacer de nuevo y encontrar un nuevo sentido a la vida, gracias al arrepentimiento y el perdón de los pecados.

Pero si analizamos, el texto evangélico bien, podremos observar que lo importante en el bautismo de Jesús no es, su inmersión en el agua, buscando el arrepentimiento predicado por Juan. Sino la salida del agua, pues en ese momento es donde Jesús acoge el Espíritu del Padre. Es apartir de este momento cuando Jesús asume el proyecto del Reino de Dios. Jesús anunciaba el Reino de Dios curando enfermos, aliviando el hambre, el dolor y haciendo felices a los demás.

Por eso, hoy debemos de reflexionar sobre cual es nuestra relación con Dios. Estamos abierto a la acogida del Espíritu de Dios, como Jesús. Asumimos el proyecto que Dios nos dejó marcado en la vida de Jesús. Oh, bien por el contrario cerramos nuestra puerta a la renovación del Espíritu, porque nos resulta más facil conservar lo que tenemos, que lo que debemos renovar.

DIFUNDID EL EVANGELIO.