La fiesta de la Ascensión del Señor se presta a que nos hagamos montajes imaginativos, sobre Dios, sobre el cielo y sobre la "otra" vida, que no son nada más que eso, representaciones fruto de nuestra imaginación. Y, a veces, también de nuestra ignorancia. Dios no está ni arriba ni abajo. Ni el cielo está por encima de la nubes y de las estrellas. Ni los cuarenta días que van de la Resurrección a la Ascensión indican fechas fijas, como nosotros podemos calcular y pensar. Estas ideas no son sino "proyecciones" humanas que nosotros hacemos sobre realidades divinas, que no podemos saber.
El acontecimiento de la Resurrección y de la Ascensión no son sino dos formas de decir la misma cosa: que el Resucitado fue Glorificado. Y todo eso ocurrió a la vez, fue un sólo y único acontecimiento. La Iglesia lo celebra en dos días distintos, con diferencia de cuarenta días, porque el número 40 indicaba, en tiempos antiguos, la idea de "plenitud" o "totalidad". La fiesta de la Ascensión sirve para que los crsitianos recordemos esta plena y total glorificación con que el Padre exaltó a Jesús (Castillo).
Por eso, la Ascensión de Jesús no puede presentarse de forma que dé pie a pensar que Jesús se aleja para siempre de este mundo y, menos aún que Jesús se diviniza hasta tal punto que, por eso mismo, nos resulta menos humano. Todo lo contrario: la Ascensión de Jesús es, y debe ser, la más entrañable humanización suya. Y también la nuestra.
viernes, 3 de junio de 2011
jueves, 2 de junio de 2011
ASCENSIÓN DEL SEÑOR.
El Día de la Ascensión es una fiesta cristiana que se celebra cuarenta días después del domingo de Resurrección (durante el tiempo de pascua) y que conmemora la ascensión de Jesucristo al cielo en presencia de sus discípulos tras anunciarles que les enviaría el Espíritu.
Por lo que su día de celebración tendría que ser hoy jueves día 2 de Junio. Como además recogía la tradición popular: "tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión. Por ser una festividad importante en nuestra liturgia, y al ser, el jueves un día laboral, la pasamos a celebrar el próximo domingo 5 de junio.
Pero aprovechemos estos días hasta el domingo, para ir profundizando en esta parte de nuestra doctrina.
A nada más, que realicemos una breve comparación de los evangelios sinópticos, nos daremos cuenta de las siguientes consideraciones.
En el evangelio de Marcos, que es el primero que se escribe y que por lo tanto esta más cerca de los acontecimientos. Sólo recoge al final de su evangelio: " Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios ". Mc 16, 19
El evangelio de Mateo, no dice nada de la ascensión del Señor. Este evangelio termina con la promesa de Jesús: " Sabes que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo ". Mt 28, 20
En el evangelio de Lucas. Se nos presenta un escenario distinto pues nos dice que: " Jesús se separa de ellos subiendo al cielo "
Es en el Evangelio de Juan, el cual como hemos dicho muchas veces es el último que se escribe y que recoge con más experiencia las interpretaciones de las primeras comunidades. En Juan encontramos una despedida de Jesús a sus discípulos : " Yo me voy al Padre y vosotros estáis tristes.... Sin embargo, os conviene que Yo me vaya para que recibáis el Espíritu Santo. "
También en Hechos de los Apóstoles 1, 9-11 se nos relata la ascensión del Señor.
Que podemos aprender de todo esto. Que la fiesta de la Ascensión, lo que nos viene a decir, es que una vez terminada la presencia física de Jesús, vivimos " EL TIEMPO DEL ESPÍRITU ". Es decir, comienza el tiempo de la madurez, la reflexión de todo lo vivido. Para que nosotros, con esa experiencia, e iluminado por el Espíritu, seamos capaces de crear nuevos caminos y de abrir nuevos horizontes a la luz de los signos de los tiempos, que nos permita construir el Reino de Dios en la Tierra.
La misión del Espíritu es darnos la fuerza que necesitamos para que este recuerdo de Jesús y la presencia de Dios sean siempre algo actual y presente en el mundo.
Por eso no debemos de olvidar que la Ascensión a los cielos, comienza en la tierra.
Por lo que su día de celebración tendría que ser hoy jueves día 2 de Junio. Como además recogía la tradición popular: "tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión. Por ser una festividad importante en nuestra liturgia, y al ser, el jueves un día laboral, la pasamos a celebrar el próximo domingo 5 de junio.
Pero aprovechemos estos días hasta el domingo, para ir profundizando en esta parte de nuestra doctrina.
A nada más, que realicemos una breve comparación de los evangelios sinópticos, nos daremos cuenta de las siguientes consideraciones.
En el evangelio de Marcos, que es el primero que se escribe y que por lo tanto esta más cerca de los acontecimientos. Sólo recoge al final de su evangelio: " Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios ". Mc 16, 19
El evangelio de Mateo, no dice nada de la ascensión del Señor. Este evangelio termina con la promesa de Jesús: " Sabes que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo ". Mt 28, 20
En el evangelio de Lucas. Se nos presenta un escenario distinto pues nos dice que: " Jesús se separa de ellos subiendo al cielo "
Es en el Evangelio de Juan, el cual como hemos dicho muchas veces es el último que se escribe y que recoge con más experiencia las interpretaciones de las primeras comunidades. En Juan encontramos una despedida de Jesús a sus discípulos : " Yo me voy al Padre y vosotros estáis tristes.... Sin embargo, os conviene que Yo me vaya para que recibáis el Espíritu Santo. "
También en Hechos de los Apóstoles 1, 9-11 se nos relata la ascensión del Señor.
Que podemos aprender de todo esto. Que la fiesta de la Ascensión, lo que nos viene a decir, es que una vez terminada la presencia física de Jesús, vivimos " EL TIEMPO DEL ESPÍRITU ". Es decir, comienza el tiempo de la madurez, la reflexión de todo lo vivido. Para que nosotros, con esa experiencia, e iluminado por el Espíritu, seamos capaces de crear nuevos caminos y de abrir nuevos horizontes a la luz de los signos de los tiempos, que nos permita construir el Reino de Dios en la Tierra.
La misión del Espíritu es darnos la fuerza que necesitamos para que este recuerdo de Jesús y la presencia de Dios sean siempre algo actual y presente en el mundo.
Por eso no debemos de olvidar que la Ascensión a los cielos, comienza en la tierra.
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